Hace varios años, en 1998, la revista peruana Caretas realizó la tarea de consultar a distintos poetas peruanos contemporáneos, respecto al poeta César Vallejo y su obra literaria. Fueron cuatro preguntas sucintas que debería ser respondidas por los encuestados y que fueron luego publicadas en una nota bajo el título Censo de poetas. Reproducimos aquí las entrevistas y notas publicadas.

 

Por: Caretas

Crédito de la foto: archivo

 

 

Censo de poetas.

Una muestra de las opiniones de diversos poetas

en torno del inmenso César Vallejo

 

 

Hace sesenta años falleció en París César Vallejo, a quien muchos críticos consideran el poeta en lengua española más importante de este agonizante siglo. CARETAS tributa un homenaje a tan inmensa figura mediante una esclarecedora encuesta, que se desplaza ante la veneración cuasi religiosa y la tentación parricida, pero que jamás pone en tela de juicio la grandeza de uno de los más influyentes creadores verbales que haya habitado este planeta. Su impronta delimita con justicia los territorios poéticos.

 

Preguntas:

1. ¿Qué es lo mejor de Vallejo?
2. ¿Y lo peor?
3. ¿Qué verso le corregiría?
4. ¿Qué poeta actual se le acerca?

 

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El poeta César Vallejo

Blanca Varela
1. La originalidad y el lado humano esencial.
2. Sus amigos. Detesto la beatería en torno de Vallejo. Mucha gente habla del Cholo Vallejo sin haberlo leído.
3. No hay nada que corregir. Trabajó mucho sus poemas.
4. Ninguno. Hoy, nadie está escribiendo bien dentro de su espíritu.

 

Javier Sologuren
1. El uso de un lenguaje forjado por el poeta. Vallejo no es clasificable en los grandes ismos poéticos. El los supera.
2. No es causante de lo malo. En todo caso, es una responsabilidad sin culpa. En Neruda y Vallejo hay ostensibles cambios de voz.
3. Difícil, tratándose de la sintaxis y la ortografía. Aunque reconozco que «Los Heraldos Negros» es un conjunto débil.
4. Ninguno se le acerca.

 

Arturo Corcuera
1. El dolor es el rasgo más relevante de la poesía de Vallejo.
2. Tal vez, el tono demasiado quejumbroso de algunos poemas. Después de leerlos, a uno la vida termina gustándole mucho menos.
3. Quizá al inmenso Neruda. A Vallejo, es imposible. Uno de los ejercicios preferidos de César Calvo (Calvo es incorregible) es corregir los versos de Neruda. Con Vallejo, todos sus esfuerzos han sido vanos. Y yo también, cuando lo he intentado, he corrido la misma suerte.
4. Sólo Dios lo sabe.

 

Washington Delgado
1. La audacia verbal y la enorme capacidad para crear palabras, reformando la sintaxis y la ortografía.
2. En un primer momento de «Los Heraldos Negros» hay un lastre modernista que lo debilita. Incluso en «Poemas Humanos» aparecen algunos poemas que no corrigió.
3. En «Los Heraldos Negros», «…Cuando el tenista lanza su bala…»
4. Eielson, que aunque es de otro tipo, domina la forma y es intenso.

 

Ricardo Gonzalez Vigil
1. Dar «corporeidad» (carne y hueso) al lenguaje poético y a la esperanza mesiánica del amor que vence a la muerte.
2.»Los Heraldos Negros», por su tendencia a la solemnidad y patetismo heredados del Romanticismo francés y español.
3. Las dos terceras partes de «Los Heraldos Negros». Por ejemplo, «Encaje de fiebre» presenta verbos insoportables. Otro, titulado «Huaco», es incorregible.
4. El último poeta peruano que se le acercó fue Martín Adán.

 

Ricardo Silva Santisteban
1. Es un extraordinario creador verbal y existencial.
2. Sus escritos políticos comprometidos con el estalinismo.
3. En «Los Heraldos Negros», sólo diez poemas son rescatables. El resto del volumen es flojo.
4. Ninguno.

 

Marco Martos
1. La maestría. Ha escrito poemas antologables.
2. Un lado lacrimoso de «Los Heraldos Negros». La Retórica de época que es muy romántica, pero que no se condice con la dureza de este siglo.
3. Muy difícil escoger. Escribió muchos versos desiguales. En «Los Heraldos Negros» varios versos son descartables.
4. José Watanabe, que va mucho más allá de lo que se ha dicho sobre él.

 

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La nueva generación de poetas expresa su opinión descarnada

 

Leo Zelada
1. La capacidad visionaria de su obra. Es un precursor de una propuesta estética para culturas híbridas.
2. El Vallejo trágico, doloroso, deprimente. El vallejo que linda con el masoquismo, falto de humor y de vitalidad.
3. «En Lima está lloviendo el agua sucia sin dolor», de «Los Heraldos Negros». También corregiría «Qué estará haciendo ahora mi andina y dulce Rita, de junco y capulí…»
4. Vallejo es caso único. Nadie puede comparársele, ni siquiera Martín Adán o Enrique Verástegui, que son dos grandes continuadores.

 

Luis Fernando Jara
1. Ese particular modo de despertar vocaciones. Por afirmación o negación, todos (o casi todos) tenemos que ver algo con él.
2. Buena parte de los textos de «Los Heraldos Negros» nunca terminaron de gustarme (sobre todo los de «Nostalgias Imperiales»). Tal vez sea por el dejo modernista mal asimilado o por cierta sensibilidad dulzona y provinciana, lo cierto es que la lectura de ese libro provocó en mí algunas reticencias.
3. El poema «Huaco» (que en realidad es una suerte de blasón cuya lectura nos remite inmediatamente a Darío y Chocano que me parece francamente prescindible como muchos de esa sección). Versos como

Soy el pichón de
cóndor desplumado
por latino arcabuz

¿no son realmente malos?
4. La primera vez que leí a Washington Delgado me pareció que estaba releyendo a Vallejo con un verso más transparente y un dolor más atemperado (me refiero a dos libros suyos excepcionales, «Para vivir mañana» y «Destierro por vida»). Tal vez la influencia de Vallejo sea más visible en los textos de Romualdo o Gonzalo Rose, pero por intención, por carga afectiva, siento la poesía de Delgado más emparentada con la de Vallejo.

 

Julio Del Valle
1. Leerlo y que no te dé respiro.
2. El maniqueísmo de «España…». Me disgustan, por ejemplo, aquellos versos que dicen «Todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia él», es pura retórica, es vacía.
3. Un verso que particularmente me desagrada mucho dice «Marido, hijo limítrofe del Viejo, hijo de Hombre».
4. Vallejo es una voz genial, pero yo soy un devoto de Emilio Adolfo Westphalen.

 

Alfredo Villar
1. Acaso lo mejor de Vallejo es que a partir de él es posible escribir «feo». Vallejo es un poeta que nunca usa palabras bonitas o adornos. Esa «suciedad» en la escritura como en el tema es una de las cosas que más me apasionan de su poesía. Además, ¿quién empieza un libro con un poema a la defecación («Vallejo es la cagada hasta cuando hace poemas a la cagada»).
2. Lo que más me irrita de Vallejo es que sea un poeta tan falsamente «popular». Habría que destruir el mito de Vallejo como «poeta del pueblo» o «poeta para todos». Habría que encaletar de nuevo a Vallejo.
3. Definitivamente, «Hay hermanos mucho que hacer». Quizás el verso más manoseado, malinterpretado, manipulado y pacharaqueado de toda la poesía peruana.
4. No estoy bromeando ni exagerando (creo). Daniel F., de Leuzemia, y Miguel Ildefonso.

 

Renato Sandoval
1. Su perfecta libertad llega hasta los límites de lo permisible y tolerable. La depuración constante de un estilo intransferible, dotado de una visión a la vez trágica y esperanzada de la existencia y que es de carácter universal. Su poderosa inteligencia y afilado sentido del humor, su soledad puesta al desnudo y su desgarradora ternura.
2. Cierto hermetismo insufrible de «Trilce» (mi libro favorito). El maniqueísmo y chantaje sentimental de Paco Yunque, el maniqueísmo de ciertas piezas teatrales.
3. En «Huaco», «Yo soy la gracia incaica que se roe/en áureos coricanchas bautizados.»
4. Existen muchos epígonos. Los más ingenuos han querido imitarlo y han fracasado por completo, algunos haciendo el ridículo. Los más lúcidos han preferido guardar una distancia prudente, pues saben que Vallejo es irrepetible.

 

José Carlos Yrigoyen
1. No sé, pero lo que más me gusta es «Trilce».
2. Su obra narrativa es bastante inferior.
3. Me siento demasiado ajeno a su obra para corregirle algo.
4. Puede ser Jorge Eduardo Eielson.

 

Lorenzo Helguero
1. Lo que más me impresiona de Vallejo es que nunca se encasilla en un lenguaje poético. En «Trilce» se sacude de toda esa influencia modernista para crear un libro distinto, extrañísimo y genial, que a decir verdad jamás entendí.
2. Cuando pensamos en Vallejo, se nos viene a la mente la foto en que aparece serio apoyando el mentón en la mano. Esa foto -para los que no lo saben- está cortada. En realidad César está sentado en una banca al costado de Georgette, y en su otra mano sostiene un bastón. En esa mano, o más precisamente, en uno de los dedos de esa mano, se encuentra lo que más me molesta de Vallejo, un anillo grande, enorme, con una piedra roja, supongo (la foto, obviamente, es en blanco y negro). Bastante huachafo había resultado Cesítar.
3. Recuerdo que en la presentación del libro de una ubérrima poetisa peruana, la presentadora, muy feminista y optimista, dijo que en ese libro no faltaba ni sobraba nada, era perfecto, redondo. Para esos textos, la afirmación resultaba bastante ridícula. Para la obra de Vallejo, en cambio, sí tiene validez. Es cierto que «Los Heraldos Negros» incluye poemas que no logran satisfacer a todos, pero eso no me parece un motivo suficiente para pretender cambiar un verso.
4. No soy amigo de las comparaciones. Peros soy amigo de una gente linda que ahorita me debe estar leyendo. Saludos a Jonathan, a Kimberly y Jennifer. Nos vemos en la noche, chicos.

 

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