Por Magda Portal*

Selección por Mario Pera

Crédito de la foto www.lapoesiatoda.wordpress.com

 

 

Apurando las hieles.

5 poemas de Magda Portal

 

 

CIEGA

como un Lazaro

envuelta en vahos cálidos

rasgada su mortaja de silencio-

 

Pero más tarde habrá perdido toda su sonoridad-

 

en el ruido de las grandes ciudades-

 

en la angustia de los puertos atravesados

 

de promesas-

 

y en el afán multicolor de

los barcos dejados a prisa-

 

Mas su eco -hebra de seda suave-

atara el corazón al pensamiento

para establecer la corriente del

Recuerdo

 

obra-poetica-completa

 

-11-

el gran ruido del mar estrellándose en las paredes de
[mi cráneo-
En cuyos frontales golpea la idea
De las más libre libertad
Para extender mis manos afiladas i firmes
A los muros cerrados de la muerte-

alegre capacidad de los sentidos
para desamarrarse de las costas de amor
i salir sobre los mares desconocidos
a los puertos sin nombre-

N O C H E
círculo de mis pensamientos

donde dan vueltas desesperadas las mariposas
neurasténicas-

ruidos indiferentes
para aunarse al estrépito con que golpean las
paredes de mi cráneo
todos los ruidos

A l e g r í a
la de mis dos pupilas

ventanas a una casa de locos
la de mis recuerdos de enantes
apiñados en las altas de mis sentidos
como pájaros sobre postes eléctricos

i mis brazos
afilados y firmes

tendidos hasta tocar las paredes de piedra
de la muerte

 

 

 

-17-

quisiera perderme de mí misma
limbo de mi pensamiento
I haber perdido la mirada angustiosa
de mis ojos
para los pasos arrebatados por la muerte

Perderme de los hilos tensos
que el corazón tiende a los cuatro
puntos cardinales de mi vida

Saltar el círculo que me aprisiona
i en el que se debate
serpiente cercada de llamas

mi juventud inútil

¡Perderse! tendido vuelo
por sobre las agujas de las ciudades
más altas – por sobre el mar
como un globo cargado de oxígeno
que sueltan a merced de los vientos

L e j o s Más allá de todas las distancias

L e j o s de M I

 

 

 

LIBERACIÓN

Un día seré libre, aún más libre que el viento,
será claro mi canto de audaz liberación
y hasta me habré librado de este remordimiento
secreto que me hunde su astilla al corazón.
Un día seré libre con los brazos abiertos,
con los ojos abiertos y limpios frente al sol,
el Miedo y el Recuerdo no estarán encubiertos
y agazapados para desgarrarme mejor.
Un día seré libre . . . Seré libre presiento,
con una gran sonrisa a flor de corazón,
con una gran sonrisa como no tengo hoy.
Y ya no habrá la sombra de mi remordimiento,
el cobarde silencio que merma mi Emoción.
Un día habré logrado la verdad de mi Yo!

 

La poeta Magda Portal.

La poeta Magda Portal.

 

César Vallejo

 

César Vallejo se nos fue muriendo

todos los días      poco a poco

Se moría a pedazos

 

Primero se murió en Santiago

de Chuco      luego en Trujillo

y después

se murió tras los barrotes

de una cárcel de aldea

 

La madre      las hermanas

y aquella dulce Rita

de junco y capulí

y el padre      hacedor de sus huesos

y nada más

todos fueron muriéndolo

y antes y siempre

la roja llaga del Perú

sangrándole

por todos los costados

 

No podía vivir así

 

Apurando sus hieles

se fue      a París      a España

Hambre de ser

de ver el Sol desde otros horizontes

los paisajes      los hombres

sus ansias de vivir sus sueños

 

Hambre de      pervivir

de vivir y sufrir

por quienes      y por todos

Hambre de recrearse aupándose

sobre sí mismo

hambre de hombre integral

 

Nadie sabía mucho de Vallejo

apenas los amigos      algunos

los poetas tal vez

que es otra forma de amistad

tal vez los enemigos

¿tenía acaso César enemigos?

pero él seguía con su muerte a pausas

a retazos

moría diariamente sin esperar el día

 

Cuando dejó el Perú

se fue tras de su muerte

 

 

 

 

 

*(Lima-Perú, 1900-Lima-Perú, 1989). Poeta, ensayista, activista política y defensora de los derechos de la mujer, promotora cultural. Recibió el premio de los Juegos Florales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1923, el que rechazó por ser entregado por Augusto B. Leguía. Coeditora de la primera revista de vanguardia poética peruana Flechas. Además, fue fundadora del APRA (al que luego renunció) y gran amiga y colaboradora de José Carlos Mariátegui. Publicó en poesía Ánima absorta (1924), Vidrios de amor (1925), El desfile de las miradas (1926), Una esperanza y el mar (1927), Costa sur (1945), Destino del hombre (1948), Constancia del Ser (1965) y Obra Poética completa (2010, póstumo).

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