La presente entrevista que Vallejo & Co. divulga ahora, fue originalmente publicada en la revista alba. lateinamerika lesen (www.albamagazin.de), edición 10, junio de 2017, pp.90-93, por su autora.

 

 

Por Christiane Quandt*

Crédito de la foto www.terceravia.mx

 

 

“A estas alturas, debería ser innecesario tener un

número dedicado a las escrituras femeninas”.

Entrevista a Rocío Cerón

 

 

Christiane Quandt [ChQ]: ¿Cómo ves tú las condiciones actuales para una escritura femenina? ¿Es necesario o, al contrario, contraproductivo convertirlo en tema?

Rocío Cerón [RC]: Creo que, a estas alturas, debería ser innecesario tener un número dedicado a las escrituras femeninas, porque idealmente deberíamos estar en las mismas condiciones hombres y mujeres. Sin embargo, al no suceder esto, es fundamental visibilizar algunas problemáticas como los feminicidios en México, así como los talentos en la escritura, en la obra artística y científica, entre otras, desarrolladas por mujeres. El tema es coyuntural aún.

 

 

[ChQ]: Tu poesía está disponible en forma de libro, pero lo performativo en tanto transición y fricción entre distintas formas de expresión creativa, es un elemento clave de tus lecturas, de tu arte. ¿Qué importancia tiene, en el contexto, la palabra escrita y articulada, y cómo se relaciona con los demás niveles expresivos? ¿Cuál es el papel del cuerpo en eso, especialmente tu cuerpo (femenino) en interacción con otros cuerpos?

[RC]: Para mí, la oralidad y el lenguaje son femeninos. La madre otorga la lengua. El balbuceo primero se da a partir del contacto con el lenguaje de la madre que canta, susurra, acaricia verbalmente, al bebé. La oralidad, la voz y sus expresiones, coloraturas e inflexiones, son también el poema, están ya en el poema escrito. Lo que hago al usar mi cuerpo es darle un diapasón, una forma de expandir lo que ya se encuentra en él. Lenguaje y voz se hacen uno. La poesía se encuentra entre la circularidad del lenguaje y la linealidad de la escritura, entre el espacio ondulado de lo mítico y la línea de lo histórico. ¿Cómo decir lo humano, lo profundamente humano? La voz es redondez. El alfabeto persa tiene 32 letras como 32 dientes tiene la boca. Toda palabra comienza en la boca, en los sonidos. Lenguaje es sonido, oralidad.

 

 

[ChQ]: Tus textos escritos constituyen una forma de partitura para interpretaciones que varían en cada oportunidad. También incluyes a tus traductorxs en la performance. ¿Cómo ves la traducción, cuál es su importancia, cómo ves la colaboración con tus traductorxs?

[RC]: Para mí, la relación con los traductores y traductoras es una experiencia de vida, es una complicidad que va más allá del mero trabajo entre significados y significantes de aquel verso o este otro. Trabajamos juntos, pero también hay una conjunción de historias de vida compartidas. Para mí ha sido un lujo poder trabajar así, desde el diálogo, la amistad y la experiencia.

 

La poeta Rocío Cerón

 

[ChQ]: Quedándonos en el tema de la traducción: ¿en qué medida es diferente la recepción en el extranjero a aquella en México? ¿Te leen de forma diferente en los EE.  UU. que en Alemania? ¿Te ves a ti misma como embajadora de “la poesía mexicana” o de la poesía en general? ¿Cómo llega una poeta mexicana al mercado editorial internacional?

[RC]: Son distintas recepciones, creo que Diorama, siendo un libro difícil de traducir, ha sido para mí una sorpresa. Lo han recibido con mucho entusiasmo tanto en Estados Unidos, donde, bajo la traducción de Anna Rosenwong se ganó el Best Translated Book Award en 2015, como en Alemania. No voy por la vida como embajadora de la poesía mexicana, pero soy mexicana y hay ciertos hechos de historia, de cultura que son 100% de México aunque creo que la poesía que escribo no se inscribe en ciertas modas poéticas mexicanas como escribir de la violencia o el narco. Mi poesía es política sin tener que pasar por ahí, aunque pasa por el estado de cosas en el que se encuentra el país. Me considero una poeta contemporánea que habla del mundo contemporáneo y dialoga con este desde cualquier punto geográfico, estético o social, por ello mis libros van desde temáticas como la guerra, el lenguaje, las familias que migran, la fotografía, lo residual, la arquitectura o el paso del tiempo. Nada me es ajeno, en ese sentido soy muy voraz.

 

 

[ChQ]: En otro lugar te referiste a la poesía, y a las artes en general, como rebelión. ¿Cuáles son las dimensiones de esa rebelión? ¿Es política, estética, corporal, feminista, de derecha, de izquierda o completamente otra cosa?

[RC]: Es una rebelión orgánica, es decir, es una rebelión que tiene que ver desde cómo te colocas en el mundo hasta las decisiones más nimias como detenerte y observar las copas de los árboles, decidirte por ralentizar el tiempo en el que vives. Gozo antes que deber. El deber ha hecho que las naciones se vuelvan tiránicas. El gozo, el ocio creativo, el caminar, el atender y escuchar al otro, se han vuelto formas de rebelión. Detenerse, ante la supremacía del vértigo y la productividad, es una revolución individual. De ahí que, los libros y proyectos que me encuentro haciendo, “Observante”, por ejemplo, residencia escritural de nueve meses en la Casa-Estudio Luis Barragán, un oasis de luz y sombra dentro de la ciudad, una joya del arquitecto Barragán, son formas de crear espacios poéticos, de escucha, de observación y diálogo, es decir, de rebelión.

 

 

[ChQ]: Tus textos abren espacios abstractos de la poesía que conectan lo cotidiano con formas geométricas y pensamientos filosóficos, cosa que puede resultar difícil para algunxs lectorxs. ¿De qué manera establecen esos textos la conexión con su entorno, con el mundo? ¿Qué pueden llevarse lxs lectorxs de los textos para incorporarlo en su mundo cotidiano?

[RC]: Se establece una transfusión de ida y vuelta, todo objeto puede ser parte del poema, el poema también se materializa con las piezas interdisciplinares que creo. Son materialidades inmateriales. De ida y vuelta, lenguaje y objetos (y con objetos me refiero al mundo palpable) se trasminan. Los lectores se dan cuenta que esa hormiga en el dedo meñique es una metáfora del paso de la vida. Creo que no hay que subestimar a los lectores, el poema, como las acciones poéticas, conectan de muchas maneras con ellos.

 

 

[ChQ]: Y finalmente: ¿tienes un poema preferido? ¿Un sonido o un ruido preferido?

[RC]: El ruido sordo de la estática de las televisiones. Es el ruido exacto de nuestro mundo. Es el poema de nuestra contemporaneidad.

 

 

 

 

 

*(Alemania). Traductora del español y del portugués al alemán. Vive con sus dos hámsters enanos en Berlín. Es redactora de la revista de literatura latinoamericana alba. lateinamerika lesen, que publica novedades de las literaturas latinoamericanas, con traducción al alemán, en Berlín. Fue docente de Literatura latinoamericana en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la FU Berlín (Alemania). Ha publicado traducciones de la obra de Ricardo Lísias, Carmen Ollé, Ana García Bergua y Guadalupe Nettel. Además, tradujo Das Margeritenkloster (‘Claustro’, 2017) de la mexicana Lucero Alanís y Drei Verräterinnen (‘Berlín es un cuento’) de la argentina Esther Andradi. En la actualidad trabaja en la traducción al alemán de Escalas (melografiadas) del peruano César Vallejo, y en la traducción del poemario O Martelo de la brasileña Adelaide Ivánova.

 

 

 

**(Ciudad de México-México, 1972). Poeta, ensayista y editora. Estudió Historia del arte en la Extensión Universitaria de la Universidad Anáhuac (México) y parte del diplomado de Escritura en la SOGEM. Fue coordinadora editorial de Trilce Ediciones, Cubo Editorial y, desde 2004, es editora en jefe de Ediciones El Billar de Lucrecia. Fundó, además, Motín Poeta, un colectivo de proyectos artísticos interdisciplinarios; así como en 2004 coordinó y produjo, junto con Carla Faesler, el CD de poesía y música electrónica Urbe Probeta. Fue becaria del programa Jóvenes Creadores del FONCA (México, 1998-1999 y 2006-2007). Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2010. Recibió el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen (poesía, 2000), el See America Writers Award (2005) por sus crónicas de viaje y el Best Translated Book Award (EE. UU., 2015) por su libro Diorama, en traducción de Anna Rosenwong. Ha publicado en poesía Imperio (2009), Tiento (2010), Diorama (2012 y 2013), Nudo vortex (2015), Anatomía del nudo. Obra reunida (2002-2015) (2015), La rebelión. O mirar el mundo hasta pulverizarse los ojos (2016), Borealis (2016), Materia negra (2018), entre otros.

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