Por Dolores Etchecopar*

Crédito de la foto (izq.) Hilos editora /

(der.) la autora

 

 

7 poemas de El deslumbramiento (2019),

de Dolores Etchecopar

 

 

 

LAS ABEJAS SE MUEVEN dentro del Deslumbramiento

zumbidos dorados desarrollan una tersa clarividencia

acercan bosques delicados al oído de quien se detenga

la miel de un día y otro día

gotea dentro de un pozo sin fondo

las abejas saben vivir

el niño primero hace un panal de preguntas

después mira dentro de las celdas cómo se dañan los silencios

y empieza a correr el tiempo de la congoja

 

el extravío de una abeja destruye miles de panales

 

 

 

AL CUADERNO TAMBIÉN entran las abejas

entonces hay que separar el aguijón de la letra

pero algunas palabras llegan muertas

otras están a punto de morir

el aguijón entreverado a las letras

no puede extraerse

antes de morir las palabras restallan

en vuelo rasante una partitura tan veloz

que no se entiende     hay que acercar el oído

al obrar de las abejas    ese néctar

que liban de una flor hostil

las abejas y las palabras

 

………………según observa el benteveo desde una rama alta

 

La poeta Dolores Etchecopar leyendo.

 

LA DESCONOCIDA era yo

el pasto llegaba silbando a los confines

y tuve que caminar desde la frontera

a mí que ya no estaba

cuando llegué

 

 

 

CRECE CON MI PELIGRO un animal

desde arriba y desde abajo

crece su rumia

el aliento en mí

de un ángel que no vino

pero desaparece

y desaparece

en la maravilla

 

 

 

CUNDE UN GRAN DESCONCIERTO entre las abejas

surcan las nuevas emboscadas

el grito de la magnolia

hay un agujero allí donde estaba la flor

caravanas de abejas y de gentes

huyen en distintas direcciones

por la noche recuestan sus cabezas heridas

sobre los panales

 

 

ADIÓS DECÍAS

antes de empezar

con distintos sonidos

adiós dijiste

y las otras palabras se desvanecían

adiós    adiós     decías

y entraba en mí tu adiós

como un veneno y una luz

dame otra palabra para vivir te pedí

yo te hablaba rompiendo con los dientes asustados

las sílabas de tu adiós

quería hacer un idioma

con trizas de tu adiós

eso quise y no supe

dentro del adiós

moliendo sus sonidos

no supe vivir con ese nudo en la garganta

que los días desataban y volvían a atar

no fuera que todo el llanto de golpe

me impidiera soñar unas alas

que en el viento de tu adiós

me sostuvieran

 

 

 

MEJOR QUE LA MUERTE no aparezca al final del poema

como un pesado telón que cae y obliga

………………………………………a irse corriendo del teatro

mejor que al final haya algo que nos invite a quedarnos

que no se enciendan todas las luces de golpe

que resurja del fondo oscuro una luciérnaga

……………o el hocico de un zorro

que se escuche un rumor de follaje y pastizales

pequeñas cosas que están sucediendo constantemente

……………y embellecen el mundo

mejor que la muerte asome sus dientes de entrada

o en el medio    pero no al final

…….no con esa importancia

que no sea como imaginamos que sucede

que algo se nos escabulla entre los viejos castaños

veamos cómo ellos

……………rompen la fila para morir

…………………….temblando

……………………………y lanzando flechas de pájaros

 

 

 

 

 

*(Buenos Aires-Argentina, 1956). Poeta. A fines de los años noventa formó parte de las creaciones y realizaciones del colectivo de acción poética El pez que habla, en el que se exploraron nuevas modalidades de la oralidad en la lectura de poesía. Desde el año 2010 dirige hilos editora, sello de poesía, en las tapas de cuyos libros aparecen algunos de sus dibujos y pinturas. Ha publicado en poesía Su voz en la mía (1982), La tañedora (1984), El atavío (1985), Notas salvajes (1989), Canción del precipicio (1994), El comienzo (2010), El cielo una sola vez (2016), El deslumbramiento (2019) y una antología de su obra, Oscuro alfabeto (2012).

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