Por Mauro Césari*

Selección Augusto Munaro

Crédito de la foto Asia Césari

 

 

5 poemas de Variaciones Fabre (inédito),

de Mauro Césari

 

 

I

 

Yo vi, o más bien me pareció ver, algo.

 

¿Es esto una ilusión de mis deseos? ¿Es un pedazo de pelusa que diáfano

sólo tiene que agitar la respiración? Esto no es una ilusión,

esto no es un pedazo de pelusa, pero ver es más bien una

visión! ¡Ah! Cuándo. ¿Y qué desconcertados

lazos! Se ve como un helminto microscópico surgido a través de la piel

de su huésped. Confío poco en el valor de mi hallazgo,

estoy confundido como su aspecto. No transvaso

materia en un pequeño tubo de vidrio. Oigo

larvas problemáticas y sus movimientos

en la superficie. ¿Si era él? ¿Quién sabe?

Cada uno se encuentra en un tubo de cristal. El animálculo

es tan microscópico, se combina tan bien con su

anfitrión, en el pliegue inferior de la piel me oculta. Después

de haber seguido el día anterior con una lupa, a veces me detengo

en encontrarlo al día siguiente. Creo que me pierdo, cabizbajo

bajo el peso de la larva me invierto de nuevo, nada

estaba tan cerca. Entonces él se mueve, y lo veo.

La curiosidad nos hace crueles. Y nada, nada. Qué tenía,

para perseverar. Qué tenía, si así me fue llevando.

 

El desierto es mi Mantis (mi religue).

Acá las huellas no han dejado ancestros a su paso. Por lo contrario,

sintonizamos el mismo cuadro expuesto a los embragues múltiples,

aunque en su contenido larve ración apenas suficiente.

 

No veo la parte más débil, incluso

en algunos nidos la línea de unión de la cópula

deja una abertura suficiente para que los sitiadores acundan

como menús a un cabello. La lupa está todavía lejos de

reconocer de tal manera los nidos

ocupados por el Ántrax.

 

 

 

II

 

La forma larga de la transición. El huevo

es depositado por la madre en la zona del nudo,

el barro de una célula adecuada está aún bastante lejos

de alimentar a las larvas, que protege una pared gruesa:

este es el recién nacido, el acceso a la comida,

por un paciente desliz a través de un laberinto de grietas y humedales,

abandonando todo de nuevo. Trabajodificultoso,duro,(incluso para él,

lo desataron como una construcción compacta). Sin defectos

de construcción, las grietas efectantiempo, a través dehomogeneidad.

 

 

 

III

 

Empezamos en mi habitación, delante de un negro

borde. Después de unas cuantas noches, prologados

en los relojes de la noche, me vienen tantos hieroglyphics,

con más frecuencia que la realidad.

Y así se procede, con nuestras posiciones reversadas.

Socavar la roca dura, se desmigaja el pensamiento

al penetrar. Mi compañero escucha, sugiere objeciones,

plantea dificultades que tratamos de resolver al unísono.

Las dos palancas combinadas, insertadas en la masa rocosa. Las abscisas

ordenadas con mucha claridad. Yo me atrevo a tomar la tiza en mano,

para tomar el timón de nuestro barco algebraico.

Exponemos el texto al sonido de los arrecifes

hasta que la luz del día viene y nos lleva al naufragio

de la solución.

 

Poco a poco se rompe el alba, y la neblina es doble,

porque ve dos veces más de lo que hace que los demás vean.

Es así como se pasa la mitad de la noche, en horas deliciosas.

Dejamos cuando el sueño comienza a pesar demasiado en

nuestros párpados y mi compañero se duerme, por descuido,

en el momento del cambio de escena que habíamos evocado.

Él me confiesa que duerme a pierna suelta.

Esta ventaja no poseo. No es

en mí el poder para pasar la esponja sobre mi pobre

cerebro como sobre una red de ideas y las formas remanentes

se mantienen como una telaraña en la que el reposo se retuerce,

incapaz de encontrar un

equilibrio.

 

Cuando el sueño se logra no es sino un estado de somnolencia

una suspensión de la actividad de la

mente, que en realidad mantiene y acelera más

que despierta. Durante el vértigo de este letargo en

que la noche todavía no se ha cerrado en el cerebro,

un faro brillante, luces de bengala en mi cerebro. Entonces

salto de la cama. Al igual que los relámpagos, los destellos

desaparecen tan rápido como aparecen.

¿De dónde vienen? Probablemente de un

hábito que he adquirido muy pronto en la vida:

tener comida siempre para mi mente, para derramar

el aceite que siempre falla constantemente en los manteles, en los trapos.

 

 

 

IV

 

Durante dos o tres semanas, cada vez más

arrugada por la abstinencia, soy la pequeña araña que nunca

relaja su postura. Luego viene la escotilla y

se extiendenun poco los hilosen su apogeo

como las curvas tensadas de rama en rama entre nosotros.

 

La pequeña cuerda oscila por algunos días en

el sol y luego se dispersa, y cada uno queda absorto

en su propia trampa.

 

 

 

V

 

Manchas pálidas con una línea en el borde. La cabeza

y el tórax son una ceniza azul. La prénsil

inspiración de los insectos, que ven en lo invisible y se absorben

en lo desconocido:

 

 

Si esta es la experiencia, es incomprensible.

 

 

 

*(Paraná-Argentina, 1977). Poeta. Desde 2015 dirige la editorial de archivos Plástico Sagrado. Ha publicado en poesía el entrerrianito (2009), Prótesis para fantasmas (2010), El orégano de las especies (2011), El fonema mut (2011), Una tarde en ciudad Ganglio (2014), El espía psíquico (2018) y Animales (2018).

Deja un comentario