Por Gabriela Bejerman*

Crédito de la foto (izq.) Ed. Nebliplateada /

(der.) Catalina Bartolomé

 

 

5 poemas de Aurelia (2019),

de Gabriela Bejerman

 

 

dorado sigilo

 

hoy sí despertamos felices

giramos al mismo tiempo y quedamos encajados

es un vértigo espeso

esta felicidad de sentir

el peso de tu brazo

tu mano abarcando mi cabeza

en un descuido viene esa perfección

toda yo dispuesta a tu masculinidad latente

el sol proyecta hojas que palpitan, sombras amarillas

en la cortina de la habitación

me quedo quieta sonriendo agradecida bajo el peso de tu cuerpo

cargado de buenos sueños que ensanchan el amor de la mañana

mientras franjas de nubes nuevas

acercan desde las montañas

su húmeda frescura que festejan

renacidos pájaros cantando

aprieto la almohada contra mi panza

saludo al hijo que me habita

después giramos otra vez en sincronía

lo envolvemos un rato más

en el sigilo dorado, en el silencio dormido

 

 

 

blanca barca

 

a la isla blanca llega

nuestra barca de amor hondo

es un día amarillo

abierto al viento del deseo

acariciamos la orilla de la luz

una luz suculenta adentro de la boca

parpadea el sabor del agua

vienen las banderas de las olas

calientes como leche nuestra

¡a la avenida del aire!

vuelca fronda ríos tropicales

en nuestras manos despiertas

por la piel apetente

púrpura palabra para que me estés besando

mientras canto y dormidos

volamos hasta mañana hoy

 

 

La poeta Gabriela Bejerman

 

piel porcelana papel

 

porcelana papel piel pasos de pingüino enamoran a mamá miel baba pompa papel

piel porcelana papel remolino oso pompón te beso todo lo suave que sos

refugio pingüino primeros pasos al abrazo y lejos al alto tobogán

abro suelto hondo remolino amor dorado piel bombonazo de miel

te largás subís re alto al tobogán sabés trepar agarrarte y amar

rompiste la cadena que tanto quería quebrar el miedo ese viejo linaje familiar

diez veces subís al tobogán diez veces más alto que vos y allá sonreís triunfal

todo el cielo contemplás de la plaza el tobogán refugio alto respirás tu ancha gloria animal

y te ponés de panza te soltás dispuesto a la vida esa pulpa velocidad

piel porcelana papel volvés a empezar sos todo de miel te adoro tanto hijo bebé

 

 

 

Oremos

 

como tomar por el asa una taza delicada delicadísima

tener miedo de romperla dejarla siempre en el exhibidor

no atreverse a verter en ella té ni nada sólo aire de pieza nacarada

quieta en su vitrina muestra su belleza lejos de la tonta utilidad

 

algo así es la manera en que no puedo decir nombrar con letras enteras

la felicidad el embarque oceánico en la maternidad

el rodante torbellino puente a otra yo que no existía que hace su entrega

sin medir esclava elijo ser tuya

vivo a tu servicio en un baile escandaloso de amor redundante rollizo galopante

 

ama la que sabe de baba propia y ajena

saca fotos del debut de caca

adorados pasos, fidelidad de hierba al piso en que se planta

para ser tan verde y mojarse más, más

es el agua manantial de cada día

oremos

 

 

 

las jóvenes poetas creen que saben lo que es el amor

 

las jóvenes poetas quieren les vaya muy mal en el amor

gozan cuando duele porque saben

creen que saben

lo que es el amor

las jóvenes poetas con brillos de color

delineadas drogadictas perfumadas ataviadas de clamor

creen que saben lo que es el amor

rezan por rechazos

ruegan abandono

comen el dolor

ellas quieren que les vaya muy mal en el amor

así escriben brillantes jugosos poemas delineados

hechos con tiritas recortadas

versos largos de palabras que chocan como espuma

las jóvenes poetas

divinas adorables que gritan de contentas

se abrazan y se enredan

van a dar una vuelta hasta el espejo

para ellas el amor es un paseo

un breve coqueteo al sacrificio

ellas aman el brillo de sus lágrimas

el peso punzante del dolor, corta y es

tan lindo: delineado, azul, violeta

desplegado en toda la pantalla

las jóvenes poetas creen que saben lo que es el amor

como yo creía que sabía lo que era el amor

antes de entender que no está en los besos

no está en los gestos

no está en palabra alguna

ni está en la pupila tuya que sólo refleja la mía

yo también creía

que el amor existía

cuando alguien me miraba

faltaba mucho para entrar en el caudal, la dimensión

el halo atómico, químico, magnánimo

esférico, dinámico, magnético

faltaba todavía para entrar

en el aura entera

en el agua máxima

porque cuando abrí mi cuerpo en dos

para dejar nacer a mi hijo

y abandoné mi humanidad

supe lo que es el amor

porque cuando abrí el aire

para dejar morir a mi madre

y abandoné mi humanidad

supe lo que es el amor

cuando yo estallé

cuando dejé de ser yo aprendí

lo que es el amor

 

 

 

 

 

*(Buenos Aires-Argentina, 1973). Poeta, narradora y traductora. Estudió Letras en la UBA (Argentina). Centra su interés en la música, la oralidad y el cuerpo en relación con la palabra. A fines de los noventa cocreó la revista Nunca nunca quisiera irme a casa, y editó un disco como Gaby Bex de música electrónica Mandona (2007). En la actualidad, da clases de poesía y talleres de escritura. Ha publicado en poesía Alga, Crin, Pendejo, Ubre, Querida y Aurelia; en narrativa Presente perfecto, Linaje, Heroína y Un beso perdurable. Ha traducido a Jane Bowles, sobre la que dirigió la obra teatral Campo Cascada.

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