Por Lucía Mazzini*

Contacto Juan Pablo Torres Muñiz

Crédito de la foto la autora

 

 

4 + 1 poemas de Lucía Mazzini

 

 

entro a tu casa esa herida que late en el medio del barrio

entro en tu herida en tu cama sin ángeles

que miren por mis piernas

cansadas, y el pájaro

que imagino sobre el árbol que aún no nace

grita pérdida

 

 

 

 

 

hiciste un nido improbable para los besos que aún no entendía

quise tener tres o más ojos para mirarte la mano que va

y que vuelve alargando el aire de parte en parte

y de azulejo en azulejo.

te dije sabés por qué me gusta tu amor

mientras pensaba en la olla de las cosas esenciales

que me mostraste sonriente

agachado

sediento

explicándome algo que ya no pude oír

 

 

 

 

 

como el collar que se desprende y se desliza inadvertido

y en un recuerdo del color se cae al suelo

así tú y yo, que desde el cuello

hasta el perfecto azul remanso de los besos

inauguramos el collar de nuestro amor

para que el hilo de los siglos lo atraviese

 

igual que el viejo y torpe truco de andar solos nos acosa

y se rebate en la existencia de tus brazos

del mismo modo yo me olvido del dolor

y a mí me olvida su jardín triste de invierno

para que el día que se cierra en mi regazo

haga las veces de un intrépido rosal

 

 

 

 

 

como un piano sin ruido

como un niño sin piernas

como el peso de un balde vacío a medianoche

como un lugar hambriento

de nosotros

de tiempo

como perros que mueren en la lluvia de la tarde

como un martes contigo y un domingo con él

como dios como un oso polar ensangrentado

como el cine vacío que esperaba mi llanto

como el Ellis en el cine en la película de hoy

como un cofre cerrado

como el vino

como el éter

como todo lo que dije y en el fondo no era cierto

como el día del cerquillo

que fue el día de mi brazo

que fue el día de la fiebre de la cama de la huida

en el ómnibus llorando

en el ómnibus volviendo

a mi casa

a mi madre

al invento de un parque

como un patio olvidado en una playa vacía en el norte de la casa de unos tíos lejanos

como la primavera en una escuela en el campo

como un río de tierra en una misa para ciegos

como un hombre en un hombre en el cuerpo de un hombre

que no puede ser libre

que no puede ser cierto

que al final de la tarde morirá inadvertido

como el sueño de las horas que devuelven su imagen desgarrada de cobre de dolor de sentido

 

 

 

 

 

ahora estás, pero en dónde

con qué alma con qué piernas

y qué voz tendrá tu nombre cuando el día

de los pájaros finales

no haya nada para mí más que un espejo.

sabés, el mundo no será

para nosotros

otra cosa que un lugar lleno de fiestas

erigidas sobre tiernas perversiones

donde reine la belleza de las cosas que ocultamos.

serán tristes las ventanas, no habrá espacio y los amores

que se apagan como un barco que se hunde

tendrán límites en brazos del olvido

y no habrá un lugar común para llorarlos.

este mundo pobre mundo y vos y yo

y la intuición de haber vivido como un perro

volveremos como vuelven los juguetes inconclusos

para completar los sueños, para contar las historias

para ver morir las horas lentamente

y dejarnos ser un vidrio frágil tibio atravesado

por la noche más oscura que hayas visto

 

 

 

SERÉ MUJER seré muerta
vendrá una fuerza inexacta
arrebatada escondida
seré menor seré grande
vendrán por mí cuando quieran
habrá una fecha un entierro
dirán que sí, que mis manos, mi cuerpo
que mis piernas
dirán.
seré mujer seré oscura
asentiré aunque no entienda
me tomarán por sorpresa me tomarán
hasta el cuello
daré una vuelta en la cama tendré un error en el vientre
dirán mi nombre en la radio dirán mi nombre
mi nombre terminado en A mi nombre acabado
de mujer, dirán
con A de Avión de Abierta de Atentado
seré mujer seré tierra
harán de mí un cuerpo viejo me tomarán por la espalda
dirán mi nombre ensuciado me esconderán a la vista
tendré en la boca las bocas aunque mi boca no cuente
vendrá la noche a buscarme
seré feliz seré partes
me detendré en las esquinas
habré tenido una madre
sabrán que nunca fui justa que dije muchas mentiras
que sonreí que fui hermosa joven que tuve un pecho
y me pondrán a la vista me llorarán en silencio
para decir lo indecible lo que se dice a los muertos
para golpearme en el suelo reivindicarme y perderme
como se pierden las cosas de los bolsillos las llaves
como se pierde.

 

 

 

 

*(Montevideo-Uruguay, 1996). Estudia Literatura. Hasta el momento no ha publicado nada más que algunos textos en un par de páginas web.

Una Respuesta

  1. Rafael Martín

    Está bien, Mazzini. Intensamente lírico-arrebatado, no muy original y del tipo corto-alcance-de-mi-éxtasis personal. También estudio ahora Literatura. Por eso me animé a reflexionar en escrito visible (casi en voz alta).

    Responder

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