Por Francisco Gálvez*

Crédito de la foto el autor

 

3 poemas de El hilo roto (2001),

de Francisco Gálvez

 

La llamada

 

Sigo esperando tu llamada,

no me olvides ni dejes que transcurra

demasiado tiempo,

porque todo es fugaz

y se pierde el instante de las cosas.

 

Sigo esperando cada día,

contéstame y renuncia a este silencio

de pálidos mensajes,

porque acaban las horas

y el tacto que mantienen las palabras.

 

Sigo esperando en la distancia,

acude en breve, escritas en el aire

mi invitación y súplica,

porque ningún decir

ni su gesto es pasión cuando ya es tarde.

 

Sigo esperando tu llamada,

no demores, depende de un hilo

la vida más sencilla,

porque esta servidumbre

en lugar de acercarnos nos aleja.

 

 

 

Mensajes

En este momento estoy ausente,

pero puedes dejar algún mensaje

y te llamaré cuando vuelva.

Si eres el amor

llama más tarde, o tal vez otro día;

si eres la soledad

espera, pronto estaré contigo;

si eres el suicida

marca otro número, apenas queda tiempo;

si eres la muerte

elige otro destino, sólo soy una técnica;

si eres el pensamiento

abandona, este hilo no medita;

si eres la palabra

da la vuelta, aquí nadie te pronuncia;

y si eres una voz anónima

que llamas angustiada

en cualquier momento llegaré a casa:

habla después de oír la señal.

 

 

 

Crisis

 

Tu voz parece de otro tiempo,

ya no tiene aquel tono cálido

de antes, ni la complicidad

de siempre, sólo son palabras

y su afecto es ahora discreto:

en tus mensajes ya no hay mensaje.

 

 

 

 

 

*(Córdoba-España, 1954). Poeta de la generación del 70. Fundador la revista de poesía Antorcha de Paja (1973-1983). Ha recibido el Premio Editorial Anthropos y el Premio Ciudad de Córdoba Ricardo Molina. Ha publicado en poesía Tránsito (1993, 1994 y 2008), El hilo roto. Poemas del contestador automático (2001), El paseante (2005) y Asuntos internos (2006), El oro fundido (2015), La vida a ratos (2019), entre muchos otros.

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