Por: Claudio Daniel

Traducción: León Félix Batista

Crédito de la foto: www.alpialdelapalabra.blogspot.com

 

 

2 Poemas de Claudio Daniel

 

 

Flor occipital

 

Flor occipital es el nombre de la cabeza.

 

Líneas, volúmenes.

 

Una escritura de huesos, nervios,

orbes, recuerdos.

 

Palabras que se perderán en algún lugar

que evitas.

 

Escenas que surgen de repente

como lagos, cristales,

pequeñas facas

blancas.

 

Una cobra que no es el nombre que escurre de tus labios.

 

Árbol que no dice más ni menos

que

esto.

 

¿Tiene un aprendizaje para la locura?

 

Trituras un insecto entre los dedos

pero la sensación

permanece.

 

Es un escalofrío que no puedes explicar.

 

Fibras, son todas fibras de un tejido milagroso.

Un tapete oriental

en forma de riñón,

donde somos un minúsculo detalle,

hormiga que cabalga en el lomo de un dragón.

 

En la palma, el pulso, la piel,

pensaste haber sentido los juegos de la noche,

manos fugadas, voz enmudecida,

Ningún tablero

o peón.

 

Esta no es la cara de un sueño,

menos luz, ninguna membrana,

carajo, gritas

a los tuétanos del pan.

 

Hormigas de nadie cruzan de un lado a otro

el cantero

del jardín.

 

Existe una ilusión del amor y de los dientes, dientes, dientes.

 

Porque todo es real.

 

Una piedra que explota en las sienes.

 

Una Tierra en forma de cáliz.

 

La palabra que se reproduce como las aves en el Palacio de la Diosa de la Luna.

 

El sentido es apenas la sombra.

 

Soy el hambre de una claridad que nunca ocurrirá.

Porque los ritmos, los ritmos, los ritmos.

Porque la risa de la perra.

 

Celan y la “locura abierta de un poro”.

 

Ninguna salida para lugar alguno.

 

Cangrejos extraviados en la lluvia, un cuadro, un nombre

que no es la cobra

que no escurre

de tus labios.

 

Jugarse la sombra en busca del sentido de mascar hojas de cobre.

 

Jugarse la sombra en busca del íntimo escarabajo

tatuado en la concha

de la Señora Lengua.

 

Jugarse la sombra porque la piedra es más que el grito es más que la

ardilla es más que el disturbio

aullido

de alacrán.

 

Escribir poesía no es un trabajo para hombres delicados.

 

Flor occipital es el nombre de la cabeza.

 

Aquí están todos los juegos, todos los mapas, todas las palabras,

incluso aquellas por inventar.

 

Flor occipital es el nombre de la cabeza.

 

Tu voz.

 

Tus caras.

 

Tus mandalas de ternura y escarnio.

 

La desfiguración de líneas en el cuerpo convulsivo, haciendo saltar lémures.

 

Esmeralda.

Todo se inicia y se acaba con el encantamiento de esmeralda.

 

A la memoria de Rodrigo de Souza Leão, 2011

 

 

 

Hormiga

 

Pequeño dragón

doméstico.

 

Cabeza embarazada

de hibisco.

 

Rústico abdomen-

hongo.

 

Excava lo incierto

de los días,

 

para la trilla

vertical

 

del salvado, furia

y hojas.

 

Carga sus muertos

en la espalda,

 

con precisa

geometría

 

de fábrica

fúnebre.

 

(de Figuras Metálicas, 2005)

 

 

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(versión original en portugués)
 

 

2 poemas de Claudio Daniel

 

 

Flor occipital

 
Flor occipital é o nome da cabeça.

Linhas, volumes.

Uma escrita de ossos, nervos,
orbes, lembranças.

Palavras que se perderam em algum lugar
que você evita.

Cenários que surgem de repente
como lagos, cristais,
pequenas facas
brancas.

Uma cobra que não é o Nome que escorre em seus lábios.

Árvore que não diz mais nem menos
do que
isto.

Há um aprendizado para a loucura?

Você esmaga um inseto entre os dedos
mas a sensação
permanece.

É um calafrio que você não pode explicar.

Fibras, tudo são fibras de um tecido miraculoso.
Um tapete oriental
em forma de rim,
no qual somos um minúsculo detalhe,
formiga que cavalga o dorso de um dragão.

Na palma, no pulso, na pele,
você pensou ter sentido os jogos da noite,
mãos fugidias, voz emudecida,
nenhum tabuleiro
ou peão.

Esta não é a face de um sonho,
menos luz, nenhuma membrana,
caralho, você grita
aos miolos de pão.

Formigas de ninguém atravessam de um lado a outro
o canteiro
do jardim.

Existe a ilusão do amor e os dentes, dentes, dentes.

Porque tudo é real.

A pedra que explode nas têmporas.

A Terra em forma de cálice.

A palavra que se reproduz como as aves no Palácio da Deusa da Lua.

O sentido é apenas a sombra.

Sou a fome de uma claridade que não haverá jamais.
Porque os ritmos, os ritmos, os ritmos.
Porque o riso da cadela.

Celan e a “loucura aberta de um poro”.

Nenhuma saída para parte alguma.

Caranguejos à deriva na chuva, um retrato, um nome
que não é a cobra
que não escorre
em teus lábios.

Jogar-se na sombra em busca do sentido de mascar folhas de cobre.

Jogar-se na sombra em busca do íntimo escaravelho
tatuado na buceta
da Senhora Linguagem.

Jogar-se na sombra porque pedra é mais do que grito é mais do que esquilo
é mais do que o turvo
uivo
da lacraia.

Escrever poesia não é um trabalho para homens delicados.

Flor occipital é o nome da cabeça.

Aqui estão todos os jogos, todos os mapas, todas as palavras,
inclusive aquelas por inventar.

Flor occipital é o nome da cabeça.

Tua voz.

Tuas faces.

Tuas mandalas de ternura e escárnio.

A desfiguração de linhas no corpo convulsivo, explodindo lêmures.

Esmeralda.
Tudo se inicia e termina com a encantação da esmeralda.
 

À memória de Rodrigo de Souza Leão, 2011
 

 

Formiga

 

Pequeno dragão
doméstico.

Cabeça grávida
de hibisco.

Rústico abdome-
cogumelo.

Escava o incerto
dos dias,

para a trilha
vertical

de farelo, fúria
e folhas.

Carrega seus mortos
nas costas,

com precisa
geometria

de fábrica
fúnebre.

 

 

 

 

 

*(Sao Paulo-Brasi, 1962). Poeta, traductor y periodista, ha publicado los libros Sutra (1992), Yumê (1999), A sombra do leopardo (2001, ganador del Premio Redescoberta da Literatura Brasileira) y Figuras Metálicas (2005), y los cuentos Romanceiro de Dona Virgo (2004). Como traductor, publicó la antología Jardín de Camaleones. La poesía Neobarroca en América Latina (2005). Es editor de la revista electrónica de poesía Zunái, junto con Rodrigo de Souza Leão.

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